Presencia en el mundo

Nuestro Instituto, nacido con una finalidad típicamente misionera, para enviar a sus miembros a los territorios de misión, está presente también en algunos países de América Latina con un doble propósito: actividad parroquial-pastoral y misionera donde las estructuras de la Iglesia y las condiciones de la población se encuentran en estado de misión por su pobreza; animación, promoción vocacional y formación de jóvenes a la misión.

Sabemos que América Latina se encuentra, en cierta manera, todavía en estado de misión, sin embargo la Iglesia ha hecho la opción de dar desde su pobreza, convencida de que ha llegado para el continente su hora misionera.

En 1947, siguiendo los pasos de numerosos piamonteses devotos de la Consolata, llegaron a aquella tierra también sus Misioneros. La intención original, al terminar la segunda guerra mundial, era la búsqueda de ayuda para las misiones y de vocaciones.

Si el resultado no correspondió siempre a los deseos, sí se encontró un vasto campo de acción.
Hoy se ha hecho la opción por las periferias de las ciudades, por los Aborígenes pobres del Norte de Argentina.

  • Europa

    Nuestra comunidad misionera está presente en Italia, Inglaterra, Portugal y España. En estas naciones nuestra tarea prioritaria es la animación de las Iglesias locales y la promoción y formación de nuevos misioneros. Esto implica para nosotros ser instrumentos de intercambio de experiencias pastorales entre las Iglesias europeas y las de otras naciones de Africa, América y Asia; participar de un modo activo y especializado en la vida de las Iglesias europeas para redescubrir el empuje misionero hacia el exterior y hacia el interior en su mismo contexto social y religioso. En la sociedad europea de hoy no faltan inquietudes, tensiones, contradicciones vividas sobre todo por los jóvenes. El fenómeno de la secularización de las estructuras socio-religiosas tradicionales y la consecuente necesidad de encontrar una presencia y un estímulo misionero al interior crean para nosotros los misioneros no pocos problemas para aclarar nuestra identidad misionera y las opciones operativas concretas, no evasivas, sobre todo en la animación, promoción y formación y en la reintegración de los misioneros que regresan de otras Iglesias.

  • África

    (Kenya, Mozambique, Tanzanía, Etiopia, C. de Marfil, R. D. del Kongo,Sudáfrica, Uganda)

    Africa ha sido el grande sueño de nuestro Fundador y el primer campo de trabajo para el Instituto y todavía hoy absorbe gran parte de las energías y del personal. La situación de las Iglesias de Africa es hoy muy distinta de la del comienzo de siglo. Entonces la Iglesia, en el continente africano, era prácticamente inexistente; hoy en todos los países de Africa existe una Jerarquía constituida por obispos africanos. La Iglesia de Africa es, pues, una Iglesia muy joven, llena de vida, deseosa de solucionar sus problemas religiosos en una vision original, de inculturar el mensaje del Evangelio en la catolicidad. El compromiso no es fácil y exige la participación y colaboración de todos, sea de los cristianos africanos como de los misioneros extranjeros, hoy todavía necesarios. A los misioneros se les exige conocer las lenguas nacionales y almenos una de las lenguas locales y valorar la cultura local en sus expresiones históricas y actuales. La inculturación sigue siendo el tema fundamental tanto de la evangelización que de la formación misionera.

  • América

    (Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Ecuador, Estado Unidos, Venezuela)

    Nuestro Instituto, nacido con una finalidad típicamente misionera, para enviar a sus miembros a los territorios de misión, está presente también en algunos países de America Latina con un doble propósito: actividad parroquial-pastoral y misionera donde las estructuras de la Iglesia y las condiciones de la población se encuentran en estado de misión por su pobreza; animación, promoción vocacional y formación de jóvenes a la misión.

    Sabemos que América Latina se encuentra, en cierta manera, todavía en estado de misión, sin embargo la Iglesia ha hecho la opción de dar desde su pobreza, convencida de que ha llegado para el continente su hora misionera.

  • Asia

    (Corea del Sur, Mongolia)

    Estamos presentes en Corea del Sur desde 1988. La dificultad de la lengua, el necesario encuentro con grandes religiones históricas orientales, la cultura totalmente nueva y la evangelización de los más pobres ven comprometido el Instituto en este campo de evangelización muy prometedor.