20 de junio: Fiesta de la Consolata

Buenos Aires, 20 jun.2009

Fiesta de Nuestra Se?ora de la Consolata
María Consolata
Día de Nuestra Se?ora de la Consolata. Desde aquel día, el 20 de junio se celebra el día de la Virgen Consolata. Poco a poco el pueblo turinés le construyó a su Patrona un santuario maravilloso, lleno de devoción y de arte que a lo largo de siglos reunió a sus hijos para encontrar consuelo y fuerza en los momentos de mayor dolor. El P. José Allamano, rector del santuario de la Consolata en Turín.

Como nace la devoción
La devoción a Nuestra Se?ora de la Consolata nació en Turín (Italia) en los primeros siglos del cristianismo. Cuenta la tradición que fue San Eusebio desterrado a Palestina por el emperador Constancio, en el a?o 354 quien al regresar, le trajo a su amigo San Máximo, una imagen de la Virgen María que -según se decía- había pintado San Lucas. Máximo colocó el cuadro en una capilla, al lado de una iglesia dedicada a San Andrés, y así, el pueblo de Turín comenzó a venerar a la Virgen María bajo el título de Consoladora que, en la expresión popular devino en Consolata.

Se pierde el cuadro
Los obispos de Turín confiaron la imagen de la Consolata a los Padres Benedictinos en el a?o 840, dos acontecimientos contribuyeron a su desaparición. Primero, hubo que esconderla, debido a la persecución y destrucción de imágenes por parte de los iconoclastas. Una guerra, que destruyó el templo de San Andrés y la capilla donde estaba, sepultándola bajo los escombros y en el olvido.

Una nueva capilla
Pero permaneció viva en la memoria de sus fieles. Y muchos a?os más tarde, Arduino, por un tiempo rey de Italia, erigió una capilla para la Virgen Consolota, en agradecimiento a una curación milagrosa y respondiendo al pedido que la misma Se?ora le había expresado en una visión. Pero también esta capilla fue destruida y la imagen desapareció por segunda vez.

El ciego de Brian?§on
En el a?o 1104, la Virgen se le apareció a un ciego en Brian?§on, Francia. Era Jean Ravais (o Ravache ), a quien le prometió devolverle la vista cuando llegara al lugar que Ella le indicaría, y donde encontraría la imagen perdida.

Jean Ravais así lo hizo y luego de un largo viaje llegó a Turín. El lugar indicado por la Virgen era la torre de una Iglesia destruida. El 20 de junio, en presencia del obispo, sus sacerdotes yel pueblo, comenzaron las excavaciones. V la imagen perdida apareció debajo de las ruinas. Fue el obispo quien la sacó de entre los escombros y la expuso a la vista de todo el pueblo allí congregado, exclamado: "?Ruega por nosotros, Virgen Consoladora!", A lo que la gente respondió: "Intercede por tu pueblo". y en ese momento, Jean Ravais recobró la vista.

consolata.org.ar