La Iglesia llama a ocuparse de quienes padecen adicciones

Mar del Plata, 26 Jun. 2010

El Obispo de Gualeguaychú y responsable de la Comisión Nacional de la Pastoral de Adicciones, monseñor Jorge Lozano, afirmó hoy que es “angustiante" la situación de quienes han caído en el flagelo de la droga, por lo que exhortó a "todos" a ocuparse. "Cada uno según su responsabilidad y lugar en la sociedad: los gobernantes, legisladores, jueces, fuerzas de seguridad. También las familias, la escuela, los clubes. El Manual de Pastoral 'Iglesia, droga y toxicomanía' que acaba de editarse en el país constituye un aporte para esta tarea a la que todos estamos llamados", dijo en Mar del Plata al convocar, en una rueda de prensa, a un gesto por el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas.

El organismo episcopal convocó, en este sentido, a vestir este sábado, 26 de junio, cintas blancas en las ropas como "signo de vida y de esperanza, para saber decir no, para llegar a ser libres. Sólo el amor nos hace bien", explicó Marcela Ovejero, también miembro de la Comisión.

El coordinador de la Comisión, Horacio Reyser, abordó la complejidad del tema de la droga y el rol de la educación y prevención.

"La drogadependencia es una enfermedad bio-psico-social-espiritual, es decir que afecta al hombre y todo el contexto que lo rodea. Por eso la clave está en la educación y en la prevención. Debemos formar una sociedad de hombres y mujeres libres, alejados de la esclavitud de las drogas, con la alegría de poder vivir una vida digna y en libertad".

En tanto, el presbítero Jorge García Cuerva tomó el tema de "ir a buscar a los caídos" y la despenalización. Expresó que "ninguna vida es desechable. Por eso salimos al encuentro de tantos niños y jóvenes que están sumergidos en el drama de las drogas, especialmente aquellos que están inmersos en contextos de pobreza y exclusión ya que son los más vulnerables. Nuestra pastoral debe ser una pastoral de brazos y corazones abiertos frente a una sociedad que muchas veces se encierra por miedos y prejuicios. La droga es sinónimo de muerte y como tal es la encarnación del mal. Y al mal no se le hacen concesiones, de ahí parte nuestra negativa a la despenalización que, de hecho, se vive hoy dramáticamente en la mayoría de los barrios.

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