Precisiones de Benedicto XVI a la Rota Romana

Ciudad del Vaticano, 24 Ene. 2012

El Santo Padre recibió el sábado 21 de enero, en la Sala Clementina, a los miembros del Tribunal de la Rota Romana, con ocasión de la apertura del año judicial. El discurso de Benedicto XVI se centró en un aspecto primario del ministerio judicial: la interpretación de la ley canónica con vistas a su aplicación.

El Papa recordó que la hermenéutica del derecho canónico “está estrechamente ligada a la concepción misma de la ley de la Iglesia”, y rechazó dos modos de interpretar la ley que conllevan su empobrecimiento.

El primero tiende a “identificar el derecho canónico con el sistema de las leyes canónicas”, con la consecuencia del “olvido práctico del derecho natural y del derecho divino positivo, así como de la relación vital de todo derecho con la comunión y la misión de la Iglesia”.

En el segundo, “cada situación se considera el factor decisivo para decidir el auténtico significado del precepto legal en el caso concreto”. Pero de este modo, “la acción interpretativa humana se convierte en protagonista a la hora de establecer lo que es jurídico. Falta el sentido de un derecho objetivo”.

Frente a estos caminos inadecuados, el Papa señaló que, en la vía hermenéutica correcta, “la comprensión adecuada de la ley canónica abre el camino a una labor interpretativa que se inserta en la búsqueda de la verdad sobre el derecho y sobre la justicia en la Iglesia”.

“El verdadero derecho es inseparable de la justicia. Este principio vale también para la ley canónica, en el sentido de que ésta no puede encerrarse en un sistema normativo meramente humano, sino que se debe enlazar con un orden justo de la Iglesia, en el que rige una ley superior.”

“En esta óptica, la ley positiva humana pierde el primado ya que el derecho no se identifica simplemente con ella; y al mismo tiempo, la ley humana adquiere valor en cuanto expresión de justicia, ante todo por lo que declara como derecho divino, y también por lo que introduce como legítima determinación de derecho humano”.

Más rigor con las nulidades matrimoniales
En otra parte de su discurso Benedicto XVI pidió a los miembros del Tribunal de la Rota Romana que actúen con más rigor a la hora de juzgar las causas matrimoniales, evitando transformar "cualquier dificultad conyugal" en un síntoma de posible nulidad.

El Papa definió la "indisolubilidad" como una "propiedad esencial" del matrimonio cristiano, lo que hace que "en caso de duda, éste deba considerarse válido hasta que no se pruebe lo contrario".

"De otro modo, se corre el grave riesgo de quedarse sin un punto de referencia objetivo para los pronunciamientos de nulidad, transformando cualquier dificultad conyugal en un síntoma de falta de actuación de la unión" matrimonial, explicó.

De hecho, el Pontífice tomó nota de la "difundida y radicada tendencia" a considerar que "la caridad pastoral podría justificar cualquier paso hacia la declaración de la nulidad del vínculo matrimonial para salir al paso de las personas que se encuentran en situaciones matrimoniales irregulares".

En particular, hizo referencia a los abogados, "los cuales, deben no sólo poner toda la atención para respetar la verdad de las pruebas, sino que también deben evitar con cuidado el asumir, como legales de confianza, el patrocinio de causas que, según su conciencia, no son objetivamente sostenibles".

Por último Benedicto XVI habló de la innovación relativa a la transferencia de una oficina de la Rota las competencias de los procedimientos de dispensa del matrimonio, rato y no consumado, y las causas de nulidad de la ordenación sacerdotal. “Estoy seguro –dijo- de que la respuesta a esta nueva tarea eclesial será generosa”.

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