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| El ciego de Briançon |
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En el año 1104, la Virgen se
le apareció a un ciego en Briançon, Francia. Era Jean Ravais (o Ravache ), a
quien le prometió devolverle la vista cuando llegara al lugar que Ella le
indicaría, y donde encontraría la imagen perdida. |
| Descripción del cuadro | |
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El cuadro
de la Virgen Consolata es un lienzo pintado con estilo de "ícono"
oriental-bizantino. Arte sacro, que representa los valores espirituales
más que la belleza física exterior. Arte simbólico más que realista. Es
de autor desconocido, pero rico en enseñanzas de devoción a la Virgen.
Contemplando la imagen impresionan los dos rostros. El de María refleja
una leve tristeza templada de suave esperanza. |
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| Descripción del cuadro II | |
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El Niño
con su mano derecha bendice al mundo a la manera oriental: dos dedos
alzados (que significan las dos naturalezas de Cristo, humana y divina),
y los otros tres doblados (que indican la Trinidad). Fiel al arte
iconográfico, la imagen tiene en cuenta los colores: el manto de la
Virgen es de un azul intenso que indica su gloria en el cielo; el borde
dorado simboliza su participación en la gloria de Dios; el rojo, expresa
la realeza: la de María, Reina de todo lo Creado y la de Jesús. Las tres
estrellas sobre el manto de la Virgen (una de ellas oculta por la figura
del Niño), son signo de la virginidad de María antes, durante y después
de la concepción de Jesús. |
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"Anunciaran mi gloria a todos los pueblos" |
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